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DISEÑO DEL LIBRO

Posted by VÍCTOR ADRIAN ESPINOSA MÉNDEZ on 13:58 in

Otro de los actores fundamentales dentro de la industria editorial y en la producción del manuscrito es el diseñador, pues de él depende si la parte física del libro es atractiva para el público y se decide a comprarlo. Sobre esta tarea, Datus C. Smith dedica un capítulo de su Guía para la publicación de libros.

El diseñador, dice Smith, determina las características --externas e internas-- del libro. Para ello, subdivide su trabajo en diversas tareas, las cuales son:

Diseño apropiado para tema del libro. Acorde con la temática tratada en el manuscrito, con el autor y con la imagen de la editorial se debe acondicionar un diseño apropiado para el libro.

Atractivo artístico. El formato del libro también debe contar con el atractivo adecuado para que el público lector sienta curiosidad por comprarlo y leerlo.

Claridad e inteligibilidad para el lector. Con esto se refiere Datus a que el libro debe contar con claridad al momento de aplicarle un diseño, para conseguir en el lector una fácil lectura.

Economía de la editorial y del lector. El diseño del lector debe dirigirse a un cierto tipo de público que pueda costear un gran o menos diseño, asimismo debe preveer las finanzas de la editorial y si ésta puede pagarlo.

Viabilidad. El diseño debe responder al tipo de tema y público que va dirigido.

Otros factores que influyen en el diseño de un libro son:

Calculo del tamaño del libro. Debe tomarse en cuenta cuando se crea una portada o alguna otra adecuación al libro.

Diseño de portada y de forros. Quizá representen las partes m´pas importantes en el diseño de un libro, puesto que serán las cubiertas las que atraigan o alejen al lector.

Selección de equipo y material. El material que se utilizará para diseñar como plumones, computadores, programas especiales, tipos de papel especial, etc.

Proceso de impresión. El diseñador debe cuidar cada momento del proceso de impresión, ya que cualquier error puede ser fatal.

Impresión. El diseñador debe estar con el tipógrafo cuidando los detalles para que el diseño permanezca intacto.



Seguramente hay más detalles que el diseñador debe tomar en cuenta al momento de crear; pero son estos los cuales hacen de esta tarea una de las más laboriosas y atractivas del trabajo editorial.

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DE LA CORRECCIÓN A LA ULTRACORRECCIÓN

Posted by VÍCTOR ADRIAN ESPINOSA MÉNDEZ on 13:50 in

“El buen decir, en la lengua española, ha muerto” reza Silvia Peña Alfaro y afirma que hoy en día es más o menos “un decir” que día con día se defiende tras los golpes de las nuevas palabras, las entrometidas, las léperas y las fugaces.

Sin embargo, no existe idioma alguno que esté libre de la plaga de las incorrecciones y cuyo uso no plantee innumerables dudas. Ante tales lagunas, de poco valen los numerosos diccionarios de la lengua, pues en ellos hay sólo voces correctas.

Por ello, se debe se deben resolver las dudas y dificultades del lenguaje diario de una manera práctica y sencilla, pues día con día nacen nuevos vulgarismos, solecismos, neologismos, extranjerismos y errores que van formando parte del castellano.

Sobre todo, en regiones de países de habla hispana que mantienen contacto sumamente cercano con otras lenguas, hay un constante flujo de nuevas palabras que en ocasiones son adoptadas por el español y deben ser estudiadas. Aquí algunos ejemplos:

Fucsia vs. Fucsina. La primera significa arbusto con flores de color rojo oscuro, la segunda, materia colorante de color rojos oscuro. La segunda es la más adecuada para hacer alusión al color.

Fué. Los monosílabos no llevan acento, pero al igual que la palabra fe, aún en algunos países de habla española continúan acentuándola.

Imbecilidad o Dijo una imbecilidad es incorrecto. La imbecilidad es un estado de locura o demencia.

Piecito. Incorrecto; lo correcto es piececito.

Penal. Lugar en que los penados cumplen sus penas. En futbol es incorrecto decir penal o penalty. Se debe decir sanción o pena máxima.

Lombrices en el estómago. Lo correcto es amebas en el estómago.

Occiso. Significa “muerto violentamente” y no tan sólo “difunto”, como se cree.

Pasable. Es incorrecto dar a esta voz el significado de aceptable, pasadero; regular o mediano.

Fuente: Diccionario de Dudas e Incorrecciones del Idioma.


Estos son sólo algunos ejemplos de lo que ocurre en nuestro y que para algunos amenazan con extinguirlos. Sin embargo, puede que ocurra todo lo contrario: ayuden a comprender mejor la evolución de una lengua que no morirá, sólo se transformará.

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CORRECCIÓN DEL MANUSCRITO

Posted by VÍCTOR ADRIAN ESPINOSA MÉNDEZ on 12:37 in


Continuando con el tema del editor que se trato en el control de lectura anterior, Datus C. Smith dedica un capítulo de su Guía para la publicación de libros a una de sus tareas primordiales: la corrección del manuscrito. Sin lugar a dudas, ésta tiene gran importancia cuando se prepara el libro para llegar a la imprenta, porque cualquier error en la lectura puede costar un precio alto.

Antes de dar paso a las siete características que todo editor debe tomar en cuenta, acorde con Datus, para la corrección de un manuscrito, vale la pena señalar que en ocasiones el corrector no es el editor, sino alguien externo condicionado exclusivamente para tal tarea y que conoce a la perfección estas características:

Legibilidad. Cada letra de cada palabra del manuscrito debe ser clara y legible, de manera que el tipógrafo no tenga ninguna dificultad en entender el texto al momento de imprimir.

Unificación. Dotar al texto de uniformidad en cuanto a la ortografía, puntuación y otras áreas importantes que ayudan al lector a comprender el texto.

Gramática. Seguir los lineamientos gramaticales trazados por el buen gusto y la preparación.

Claridad y estilo. Aclarar las ideas que el autor no comunica con precisión. Se debe explicar al escritor el porqué de las correcciones en busca de nulas inconformidades.

Veracidad de la información. Comprobar datos erróneos que no vayan acorde con el tema del cual se habla, quizá el autor no sea experto en tal o cual temática, pero afirma Smith éste debe generar un sexto sentido capaz de detectar inconformidades en la lectura.

Propiedad y legalidad. Observar cualquier detalle del manuscrito que vaya en contra de las leyes nacionales o viole la política editorial de la empresa.

Detalles de producción. Revisar que el libro cumpla con las cualidades físicas que éste debe poseer para ser impreso.



Sin esta importante tarea, cualquier libro saldría con innumerables imprecisiones que nos impedirían tener una lectura legible o contar con materiales que presuman de una belleza física.

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DESARROLLO EDITORIAL: DE LA IDEA AL LIBRO

Posted by VÍCTOR ADRIAN ESPINOSA MÉNDEZ on 12:33 in


Dentro de la industria editorial se mueven muchos personajes, ninguno de menos o mayor importancia. Sin embargo, hay uno en especial que tiene a su cargo el manejo de las riendas que mueven la empresa, pero más importante aún: los libros y su publicación. Este personaje influye en cada tarea que se hace y sus decisiones son cruciales para lograr el éxito o el fracaso, él es el editor, de quien Datus C. Smith dedica un capítulo de su Guía para la publicación de libros.

El trabajo del editor, acorde con lo dicho por Smith, se puede simplificar a dos tareas cruciales: el manejo y la evaluación del manuscrito. Sobre la primera, la lectura subraya la importancia de su gestión para que cualquier libro pueda llegar a su último destino que es el público.

Y es que el manejo de cualquier manuscrito implica para el editor la obtención de buenos trabajo a través de una búsqueda ardua en diferentes puntos. Para esta labor tiene a su disposición diferentes equipos, éstos son:

• El personal. Su mismo equipo de trabajo en la empresa puede recomendarle un manuscrito o darle el tip para ir en búsqueda de algún otro.

• Buscador de textos. Este personaje se dedica exclusivamente a buscar las obras de autores nuevos totalmente desconocidos para llevárselas al editor y que éste decida a us juicio y experiencia si cuentan con futuro o no.

• Premios. En las premiaciones de diferentes editoriales se dan a conocer nuevos talentos de la industria editorial y facilita el trabajo del editor, pues puede acercarse a ellos y solicitarles los derechos sobre su obra.

• Agentes literarios. Son promotores de los autores y a través de ellos el autor puede contactar con los escritores y conocer sus nuevos trabajos para publicarlos.

• Elaboración de manuscritos por encargo. Cuando un auto alcanzó el éxito, el editor puede acercarse a él y solicitarle algún nuevo trajo relacionado con un tema ne específico para ser publicado próximamente.

La segunda tarea, la evaluación del manuscrito, tiene gran importancia, porque es aquí cuando el editor pone en práctica su experiencia para evaluar la obra seleccionada, corregirla, llevarla con expertos, todo con el fin de decidir si tendrá buen resultado o es momento para desecharla. Algunos de los pasos de esta tarea son los siguientes:

• La primera lectura. El editor realiza una primera lectura del manuscrito y pone atención a las partes donde puede encontrarse un posible error que conlleve alguna corrección. Asimismo, aplica sus conocimientos generales para saber si el tema tratado tiene lógica o carece de datos de soporte.

• El consultor. Después de esta primera lectura, el editor transfiere el manuscrito a sus ayudantes para que éstos también evalúen el texto, como a los editores especializados; consultores; departamentos de producción y ventas, o al departamento de finanzas.

Sin duda alguna, el editor tiene a su cargo la vida de una empresa editorial, demasiada responsabilidad que si no sabe manejar puede conducir al fracaso de los productos publicados. Sin embargo, el aprendizaje y la experiencia ayudan a conseguir logros inimaginables, acorde con Datus.

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ASPECTOS FINANCIEROS EN LA PRODUCCIÓN EDITORIAL

Posted by VÍCTOR ADRIAN ESPINOSA MÉNDEZ on 12:06 in


Sin duda, hoy en día los asuntos financieros se han convertido en parte importante de toda industria, pues son a partir de ellos como las empresas dan vida a sus productos. Sobre este punto, Datus C. Smith dedica un capítulo de su Guía para la publicación de libros y con ello consigue introducir al lector al tema del capital en el sector editorial que muchas veces puede resultar agobiante cuando lo que se busca en tal industria es aprender la técnica y creatividad; sin embargo, tales temas no lo son todo.

Lo primero que el autor deja claro al inicio del capítulo es el principio que sirve de pilar para los asuntos financieros en la industria editorial: “los costos por unidad de libro se reducen conforme aumentan los ejemplares vendidos”.

Con esto se refiere a la necesidad principal de una industria: la venta de sus productos al mercado. A partir de esto, la lectura esquematiza dos categorías de costos, a través de las cuales el lector puede entender a mayor profundidad como se manejan los capitales en este sector.

La primera categoría menciona tres tipos de costos:

• Costos de preparación editorial. Estos se refieren al valor que habrá que pagar por la el manejo y evaluación del manuscrito, así como por la corrección y el diseño del libro.

• Costos de manufactura. Tienen su origen en el capital que será necesario para la composición, impresión y encuadernación del libro.
• Costos comerciales y de difusión. Responden al financiamiento del proceso de venta de un libro: promoción; obtención de pedidos; preparación y entrega de pedidos, y cobro de factura.

La segunda categoría está integrada por cuatro clases de costos:

• Costos automáticamente variables. Refieren a los pagos por derechos de autor; pagos a la imprenta por trabajos de encuadernación y ordenamiento; pagos al proveedor del material necesario para la impresión del libro, y al almacenamiento y empaquetado.

• Costos no variables. No cambian su valor si el libro vende o no: preparación editorial (corrección, ilustración y diseño de cubierta) y los pasos a previos a la impresión del libro como la corrección y evaluación.

• Costos de promoción. Varía de acuerdo a la política de la empresa. Principalmente refieren a la publicidad y sus implicaciones en la venta y promoción del libro.

• Costos generales. Se consideran costos fijos: administración, contabilidad, impuestos, renta, intereses sobre préstamos, etc.



Por último, el autor hace mención sobre diferentes datos que apoyan los conceptos antes analizados por su importancia en el mecanismo financiero de la industria editorial; éstos son:

• Precio al público. Fijar el valor que tendrá el libro en el mercado es un ejercicio de gran dificultad ya que deben tomarse en cuenta una serie de datos y números, como los costos de producción.

• Cantidad de ejemplares vendidos. La cifra influye de manera determinante tanto en el antes y después de la puesta del libro en el mercado, porque deben preverse la cantidad deseada para tener una meta fija y poner todos los recursos para lograrla, pero también al no alcanzarla debe tomarse en cuenta el número de libros vendidos para tomar nota de la realidad y saber qué se puede esperar del manuscrito.

• Descuentos a librerías y otros clientes. Debe tomarse en cuenta al fijar costos el descuentos que se le hará a las librerías y a clientes cruciales, ya que sin esa disminución en el costo puede conducir a la no promoción.
• Costos eventuales de comercialización. Varían según la publicidad que se quiera hacer del libro.

• Derechos subsidiarios. Refiere a las regalías que tienen que pagarse al escritor por la venta del libro.

En conclusión, analizar los aspectos financieros ayuda a entender cómo es que se mueve el mercado aunque nuestras pretensiones no sean las de dedicarnos a ello. Nunca está por demás recordar que el dinero mueve al mundo y que todos estamos bajo su flujo así que es mejor entenderlo a permanecer ignorantes bajo su influjo.

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EJERCICIO DE NOTA SOBRE LA FERIA DEL LIBRO EN PALACIO DE MINERÍA

Posted by VÍCTOR ADRIAN ESPINOSA MÉNDEZ on 11:56 in
Espinosa Méndez Víctor Adrián

PEDRO INFANTE NOS ENGAÑÓ A TODOS: MONSIVÁIS

El escritor y ensayista Carlos Monsiváis aseguró que la concepción hasta ahora conocida por México del actor Pedro Infante es falsa. "Se le conoce por galán, hombre de oficios, actor por intuición, pero perdimos de vista que sí, tenía la capacidad de sobreponerse a la adversidad, siempre y cuando mantuviera el ángel, la bondad y la clase que un "niño rico en traje de charro debe tener"".

Añadió que el pueblo lo toca en sus fiestas o llora con sus películas, porque ve en él un digno representante de las clases bajas de este país; sin embargo, olvida que Infante nunca vivió “las carencias del arrabal o el Quinto Patio”, pues fue uno de los primeros en consolidarse como una estrella internacional, que hoy podría ser comparado con Gael García Bernal o Antonio Banderas.

Durante la presentación de su libro “Las leyes del querer” en la XXX Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería el pasado sábado, Monsiváis explicó que su libro ofrece un acercamiento diferente al ídolo del cine nacional, mediante una suerte de crónica-ensayo en la que destapa un nuevo perfil de Pedro Infante.

“El libro detalla como la Época de Oro del Cine Mexicano inventó estrellas y modos de vida, produjo valores del trato y del entretenimiento, alivió la tragedia a través del enredo... todo esto mediante un cuerpo de actores como María Félix o Pedro, quienes no sólo conmovieron al público, también se anclaron en su pensamiento como personas comunes que sufren y ríen a la par del pueblo”.

Puntualizó que no busca con su libro desmentir este pensamiento errado, ya que por décadas estos personajes se enraizaron en la vida cotidiana. “Las páginas de esta publicación retratan a estos personajes como fenómenos sociales que cautivaron a toda una sociedad. No me refiero a ellos como poseedores de un glamour pretencioso, reyes del escándalo y de los excesos o supuestas víctimas de enredos pasionales públicos, eso sólo les afecta a los actores de esta nueva época”.

El autor de “El estado laico y sus malquerientes” y “El 68, la tradición de la resistencia” confesó que hace algunos años él era uno de los tantos creyentes en “el machismo exquisito de Pedro Infante”, pero hoy su idea ha cambiado al tener contacto con documentos que certifican la vida llena de lujos propia del protagonista de “Nosotros los pobres”.

“Es imposible imaginar la vida de las olvidados sin Pedro Infante, pero ciertos documentos constatan que él nunca gustó de placeres que no fueran los de un actor de primera talla, como casas, viajes y autos de toda clase. Es más, nunca pisó una vecindad. Este hombre nos demostró que había otras maneras de ganarse la vida: una de ellas, vistiendo la mentira”.

Finalmente, agregó que nada de lo dicho en su libro demerita el trabajo de Infante, todo lo contrario, reitera su condición única: la de leyenda, “ya que pocos consiguen ser vistos no sólo como actores, sino como personajes indispensables para entender la cultura de una nación”.

“Es por eso que mi libro está llenó de mentiras, porque sin duda, Pedro Infante nos engañó a todos; por ejemplo, creemos a ciegas en la inocencia de Pepe El Toro, y es que de eso se trata el trabajo de un gran actor: engañar a su público, perdiendo de vista a Pedro el artista para creer ciegamente en Pedro el héroe”.

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ESTRATEGIAS Y OBJETIVOS GENERALES / SOCIOS EN EL MUNDO DE LOS LIBROS

Posted by VÍCTOR ADRIAN ESPINOSA MÉNDEZ on 20:18 in

El autor nos habla en sus Estrategias y Objetivos Generales de su Guía para la publicación de libros sobre la importancia d ela publicación de libros pues en su conjunto apoyan a la consolidación nacional de cualquier país bucando un mayor avance en el desarrollo social, económico y educativo.

Es por ello que recalca en la urgente necesidad de los países en Latinoamérica por construir y fortalecer una industria nacional porque esto traerá consigo un enriquecimiento cultural, garantizará oportuniaddes de expresión y fomentará en los jóevenes la lectura por iniciativa propia lo cual les dará mejores oportunidades de educación.

De esta forma recomienda a los gobiernos de América Latina la instauración de una industria editorial continental o Latinoamericana aprovechando que se comparte el idioma español en toda la región.

Y para lograr esto, el autor señala que las autoridades deben tomar en cuenta los costos, la maquinaria, las redes de distribución, el sistema editorial.

Por otro lado, en el mismo capítulo, el autor nos habla de los Socios en el mundo de los libros, pero especificamente toca el tema de los cuatro elementos indispensables para crear una industria cultural, los cuales son:

*Autor: Productor de ideas y especialista en creatividad. Es quien escribe el manuscrito.

*Editor: Encargado de manejar y evaluar el manuscrito. Interviene en todas las tareas del proceso editorial. Los hay especializados en temas particulares.

*Impresor: Encargado de los procesos de composición (adecuación de las palabras a las láminas); impresión (llevar la tinta al papel), y encuadernación (doblado, ordenamiento y sujeción).

*Vendedor: Cuida el proceso de venta d eun libro (las finanzas inmiscuidas en la promoción del libro; la obtención de pedidos; la preparacoón y entrega de pedidos, y el cobro de factura).

Pero continuando con el tema de las estrategias para reavivar las empresas, aquí un relato de cómo se vive actualmente esta situación en la industria mexicana:

Las gotas de lluvia escurrían sobre la g y la t de El Gato entre las Palomas, un nombre que presumía esa pared de cristal que daba a la calle. Nunca se me olvidará cuando mi madre y yo visitamos el lugar, porque nuestra primera impresión fue inolvidable: ante nosotros había una vieja casona, empolvada, un tanto sucia, inundada de silencios, pero sobre todo de libros, libros por todas partes: en montones, en columnas, guardados en un viejo refrigerador, dentro de un ropero y en el horno de una estufa muy de los años 50.

“Al oído te susurra su dolor...”, fueron las palabras de Gloria, una mujer despeinada, como de unos 70 años, que calzaba tacones negros, de piel, y vestía un delantal sobre ella, negro. Su aspecto me generó un poco de miedo, pero me acerqué a preguntarle por el título de un libro escrito por Tom Wolfe. Y lo que respondió fue que precisamente ese periodista susurraba dolor al oído con sus letras. Me condujo a ver algunos de los títulos que tenían sobre ese autor: los pasillos estaban solitarios, la penumbra cuidaba tus pasos y todo por ahí olía a viejo.

Con el libro en mano, mi madre y yo llegamos a la caja. Ahí se presentó Don Germán: todo un personaje, con multiplicidad de identidades ganadas por tantos años de experiencia, pues en su habla y apariencia parecía un científico, un filósofo, un periodista, un activista y, en ocasiones, un abogado. Me recordó a mi abuelo quien gustaba de sentarse en su gran sillón de terciopelo a criticar a los políticos, a alabar a la historia, a regañar a la vida y a sonreír por el triunfo... En fin, después de charlar cerca de una hora sobre el periodismo moderno y la creatividad ilimitada que permiten las letras, le pagué y se despidió de mí, dejándome un retrato perfecto de lo que ya no hay en esta metrópoli, eso que poco a poco desaparece de la ciudad: el oficio de un buen librero…

Y es que en este mundo que día con día se globaliza en cada uno de sus aspectos, los viejos libreros, esos espíritus que inundaban las grandes capitales, están muriendo...

Los sustituyen grandes supermercados de libros, gracias a los cuales se ha llegado a reemplazar la platica que se tenía con el librero de la cual se aprendía lo inimaginable por vendedores que sin intercambiar una sola palabra con el cliente exigen fríamente el título del libro, corren a buscarlo y, en segundos, lo traen a tus manos, sin más.

Esto acarrea como consecuencia el que muchos nuevos lectores, en búsqueda de su primer libro, se topen con la soledad de un carrito de supermercado, con un montón de estantes y publicidad por doquier con múltiples rostros de personajes populares, pero sobre todo con el ejercito de vendedores que si no sabes muy bien lo que buscas, te pedirán te retires del lugar ¡hasta que sepas con exactitud lo que estás buscando!

Pero no sólo eso, otra de las consecuencias y quizá la más importante es la extinción, a pasos agigantados, de las librerías pequeñas. Veámoslo así: ¿cómo puede competir El Gran Demente, esta pequeña librería en la Condesa, con los monstruos de Gandhi, El Sótano o Porrua? Simplemente no se puede. La única solución es tener mayor difusión además de impedir que a sus pasillos llegue “la epidemia supermercado”, cómo: interactuando más con el público: ayudándole, preguntándole, aconsejándole...

No obstante, lo dicho por Smith es cierto: estos grandes supermercados de libros tienen sus aspectos positivos. Uno de ellos es la enorme cantidad de títulos que provee la librería de todos los temas, diferente a los pequeños establecimientos. El surtido de estos modernos lugares es casi como el de una biblioteca; además, los precios resultan cómodos y accesibles en la mayoría de los casos.

Por otro lado, la enorme demanda que tienen estas cadenas las ha hecho preocuparse, interesarse por la lectura en la ciudad y en el país. Tenemos casos como el de Gandhi y sus campañas por inculcar la lectura. Y es por esta cualidad de ser promotores de la lectura que son consideradas por muchos como instituciones educativas a las cuales se les debe mucho de los nuevos concursos de textos literarios, la venta al público de los más novedosos libros que conmocionan a las masas en todo el mundo y la promoción de seminarios, cursos o talleres encaminados a los nuevos lectores.

Somos tantos y con tantos gustos...


Llegó a la conclusión de que resulta gris el panorama de la desaparición de los ábacos, cajas registradoras y libreros conocedores, pero también hay que pensar en las exigencias de la nueva sociedad: somos tantos y con tantos gustos diferentes que para estas minúsculas librerías sería imposible saciar tantas mentes. Por ello la funcionalidad de estas cadenas y su importancia en el México de hoy.

Sin embargo, es por este valor que los supermercados de libros deben no perder de vista las necesidades de los mexicanos y sus limitaciones en el bolsillo. Rescatar la principal característica de las viejas librerías: el consejo y el convencimiento de no salir sin enamorarse de un libro.

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